enero 16, 2021

Andrés Caleca: «La oposición está desmantelada desde hace mucho tiempo»

El expresidente del Consejo Nacional Electoral puntualiza un par de errores de las fuerzas democráticas: creer que los resultados electorales de 2015 significaban el fin del chavismo, y dejarse arropar por la promesa de la Administración Trump que anticipaba todas las opciones sobre la mesa, pues el mandatario estadounidense «es un estafador serial»

Caracas.- Andrés Caleca asegura que la oposición venezolana sobrestima su fuerza. Siempre directo, apunta sobre lo que considera debe ser la estrategia: construir una alternativa capaz de convertir el rechazo al gobierno en una fuerza política hasta que el aparato represivo sea superado. «El día que la oposición haga eso, cae el gobierno», dice.

La oposición venezolana está desmantelada desde hace mucho tiempo y la coalición gobernante no ha estado en peligro real de desmoronarse en ningún momento. Con esa punzante frase, Caleca abrió fuego en una entrevista concedida a El Cooperante sobre el saldo de un conflicto del que asegura, la única salida disponible es la revisión profunda de la estrategia. Para ello se necesita rearmar los partidos políticos, organizar todos los espacios del país y abandonar el discurso de corto plazo.

Fracasado el mantra del cese de la usurpación, lo que sigue en agenda es consensuar posturas y «sanar heridas» en un encuentro «serio y prolongado» del liderazgo opositor, que cometió el error, apunta, de creer que había hecho el mandado en las elecciones de diciembre de 2015, cuando caló la idea de que el chavismo ya era un cadáver insepulto y que el resto, sería cuestión de tiempo. *»

¿El chavismo se estabiliza en el poder?

Por un buen tiempo creo yo que sí. Sin duda alguna. Primero habría que aclarar: esta coalición dominante, que la he definido como una alianza perversa entre los sectores estalinistas de la izquierda venezolana con los sectores militaristas de la Fuerza Armada y las bandas criminales, no creo que haya estado en peligro en ningún momento.

No es que se va a estabilizar ahorita. Ha estado estabilizada durante mucho tiempo. En primer lugar, porque lo único que aparentemente la desestabilizó, que fue la victoria electoral de la oposición en 2015, no significaba tal desestabilización. Pensar que eso era el fin del chavismo fue un error gravísimo que cometió la oposición. Ese fue la primera lectura equivocada. Y la segunda lectura equivocada fue pensar en el bluff de los anuncios de «todas las opciones están sobre la mesa»: Trump es un estafador serial.

No pienso que el chavismo a partir de ahora se estabiliza. La oposición no ha tenido fuerza suficiente como para poner en peligro esa coalición. Y no la ha tenido por múltiples razones. La primera es su falta de fuerza. Es decir, la oposición está desmantelada desde hace mucho tiempo. La oposición carece de organización, de estructura política capaz de enfrentar una dictadura como esta. La única manera de enfrentar un régimen como este, es crear una mayoría de tal magnitud que las bayonetas no sirvan para nada. Y esa mayoría se crea con partidos sólidos.

¿Cuál es el enemigo de esa coalición dominante? Su propia incapacidad. Caminan sobre el filo de la navaja. Es un país que en cualquier momento implosiona. Pero no es que está en peligro por una oposición que la tiene contra la pared. Y ahora menos que nunca, con una oposición absolutamente dividida.

Los dirigentes opositores tendrán que revisar profundamente lo que ha pasado durante estos años. No sé si tengan la capacidad de hacerlo. No estoy ni siquiera seguro que tengan el ánimo de hacerlo, pero es lo que debieran hacer y plantearse un programa de mediano y largo plazo.

¿El chavismo creó esa ilusión de desestabilización o fue la oposición?

Yo creo que la oposición es la que se equivoca. La oposición sobrestima su fuerza. El triunfo de 2015 la lleva a hacer la lectura de que el gobierno está caído. Y no era verdad. De que ya había conquistado la mayoría social definitiva, y no era verdad tampoco. Cuando tú ves los resultados de 2015, la oposición no es que aumenta su votación: la oposición sacó más o menos lo mismo que sacó Capriles en 2013. El chavismo se abstiene. Se abstiene por la crisis. Pero no se va a la oposición. Eso es un dato que nunca se leyó correctamente. La oposición no ha logrado sacar un voto más de lo que tiene. Y ha ido disminuyendo en la medida en la que aumenta la diáspora.

La oposición viene de una consulta popular en diciembre y de la declaratoria de continuidad constitucional del Parlamento. ¿Cuál es el saldo de ambos eventos?

Así como consideré que era un error de parte del gobierno designar un CNE como se hizo, también digo que haber designado una comisión electoral para consultarle a un sector del país excluyendo al otro, no le sirve a nadie. Aquí la única manera de destrabar el problema, es lograr una negociación que permita designar un CNE en el que esté representado todo el espectro político del país y que se pueda ir a elecciones justas.

El gobierno no está dispuesto a esa negociación pero la oposición tampoco tiene fuerza para lograrla porque no ha hecho el trabajo que tiene que hacer: construir una mayoría frente a la cual el gobierno se vea obligado a negociar.

¿Hay una derrota política importante en la oposición?

Es una derrota política desde el punto de vista de la estrategia que se había trazado la oposición, que se resumía en el mantra del cese de la usurpación. Y eso ya había fracasado para el 6 de diciembre y no se toman los correctivos. La oposición no es capaz de convertir el 80% de rechazo al gobierno en una fuerza política. El día que la oposición haga eso, se cae el gobierno.

¿Qué lectura le da al hecho de que varios diputados opositores hayan decidido expresamente dar por terminado su mandato a través de Twitter, pese a la declaratoria de continuidad?

Hay división en el seno del G4. Hay gente que no estuvo de acuerdo con esta declaratoria de continuidad. Que no está de acuerdo con el interinato. Y hay otro grupo de diputados criticados a mi juicio injustamente, que han retirado de su biografía de Twitter su carácter de legisladores. Hay que ponerse en los zapatos de esos diputados. El gobierno está amenazando con meter preso a todo aquel que pretenda usurpar funciones del Parlamento. Lo peor que le puede pasar a un dirigente político es caer preso. Eso no tiene sentido. Y tú no puedes pedirle a un dirigente que se entregue. Ya vimos lo que pasó cuando un dirigente se entregó a la justicia revolucionaria.

¿La vía sigue siendo negociación entonces?

No veo otra. Todas las vías políticas para tomar el poder existen. Y es risible que el chavismo, que dio dos golpes de Estado sangrientos, ahora acuse a todo el mundo de golpista. Yo no desestimo ninguna vía. El problema es cuáles son las que hay. El régimen ha creado un aparato represivo de proporciones gigantescas. No se mueve nada sin que ese aparato lo controle. Y frente a ese aparato represivo, frente a esa realidad, tienes que hacer una lucha de resistencia pacífica. No tienes otra opción: organizar todos los espacios del país hasta que sea imposible que ese aparato tenga capacidad de responder, como pasó en los países totalitarios, que se derrumbaron como un castillo de naipes sin echar un tiro. Ahorita no estamos en la foto. Si hubiese ahorita una implosión en el seno de la Fuerza Armada los militares sacarían a Maduro y pondrían a Diosdado Cabello y nosotros seguiríamos pintados en la pared.

Juan Guaidó ha llamado a varios dirigentes a la unidad. Visto su balance sobre la oposición: ¿Es posible esa unidad en torno a él?

No estoy seguro que sea posible y ese es uno de los defectos de ese llamado: la unidad en torno a una decisión que ya tomó. La oposición debe, en cambio, llamar a un encuentro serio, prolongado, a discutir diversos enfoques y tratar de sanar agresiones que se han acumulado en el tiempo. A tratar de consensuar una estrategia. Es el mismo llamado que hace María Corina: a que la respalden a ella. No. La salida está en que la oposición en su conjunto, logre diseñar una estrategia común y mientras eso no ocurra, cada quien estará por su lado.

¿Cómo valora la Administración de Donald Trump en lo que fue el accionar de la oposición?

Fatal. Quedó demostrado que la Administración Trump nunca tuvo claridad de cómo tratar el problema venezolano. La posición de Trump por un lado, y Pompeo, Bolton y Abrams por el otro…ahí lo que había era una improvisación terrible. Después de todo lo que pasó, te das cuenta que el único interés eran las elecciones en Florida. Ese era el único interés de Trump: cómo captar unos votos en Florida, un estado severamente disputado. Nunca hubo una estrategia realmente seria para tratar el tema venezolano.

 

 

Una estrategia seria de cualquier potencia pasa por sentarse a hablar con las otras potencias. Pero sí ofrecieron una invasión que nunca iba a venir, que era contradictoria además con la política de Trump de alejarse de conflictos internacionales. Ahora que hay un cambio de administración se recompondrá todo el proceso, pero eso no va a ser rápido, porque Venezuela no es prioridad para Biden.

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